Volver al calor infernal de España tras pasar julio en Berlín y Estocolmo me hizo decidir que igual me apetecía seguir viajando. La suma de billete barato + apartamento asequible me llevaron a Bolonia.

Agosto, y en concreto la semana del 15, no es el mejor momento para ir a ningún sitio. La mayoría de negocios a los que pensaba asomarme estaban cerrados, pero la cantidad de turistas ha sido soportable, los pórticos de Bolonia son perfectos para esconderse del sol y había más heladerías abiertas de las que pude probar.

A pesar de no haber aprovechado la ciudad todo lo que me hubiese gustado (también porque ejem, tenía que trabajar), vi muchas películas, fui a un concierto (las belgas Blondy Brownie), repetí visita en el Palazzo Poggi, visité el museo arqueológico (muy recomendable), comí estupendamente e incluso pude leer con lluvia de fondo.

Lo bueno de Bolonia es que está cerca de muchas ciudades interesantes, así que el primer fin de semana hice una escapada a Verona.

Verona atrae a turistas de todo el mundo por el balcón que supuestamente inspiró a Shakespeare al escribir Romeo y Julieta. La ciudad ha sabido sacarle partido a la leyenda, pero a mi me interesaron más los balcones con plantas y sin turistas que se pueden ver callejeando. Lo que si visité fue el teatro romano y su museo -lleno de estatuas con culazos y buenas vistas de la ciudad. La visita al anfiteatro me la reservo para la próxima.

Y, aunque me quedé con ganas de probar el risotto all'amarone 1, comí bigoli con pesce spada, baccala affumicato y bebí un vino estupendo (Ripasso Valpolicella).

El segundo fin de semana lo pasé en Venecia. A pesar de su fama de estar abarrotada de turistas, me pareció bastante potable; quizás porque mis expectativas eran de odio continuo o quizás también porque no fui a ninguno de los museos, iglesias y miradores donde se agolpaba la gente.

Parte de mi interés por ir a Venecia era visitar las localizaciones de Don't look now de Nicolas Roeg. Recorrer localizaciones de películas es la excusa perfecta para pasear por zonas que de otra forma habría pasado por alto; y en este caso el listado me llevó por toda la ciudad 2.

Como no podría ser de otra manera, también me puse hasta arriba de comer pasta con pescado, marisco y tiramisú 3. Mi bolsillo salió bastante malparado pero 100% volvería a repetir.

El broche de oro lo puso la Biennale de arte, un evento al que acudí con todos mis prejuicios (¿será otro ARCO lleno de obras vende humo? ¿estará lleno de obras de señoros?) y del que salí con ganas de volver a verlo todo de nuevo y con una larga lista de artistas increíbles para investigar.

Bajo el nombre Il latte dei sogni, Cecilia Alemani, curadora de esta edición, ha tomado el libro de la autora surrealista Leonora Carrington como punto de partida temático y ha seleccionado a 213 artistas de 58 países, de las cuales más de un 80% son mujeres, personas trans y no binarias.
Dejo algunos nombres de artistas que me gustaron en las notas al pie 4 y podéis encontrar el listado completo en la web de la Biennale.

1 Uno de los handicaps de viajar sola es que el risotto solo lo cocinan para dos o más personas :(

2 Si tenéis curiosidad por el recorrido, recomiendo echarle un vistazo a este post (yo no fui tan concienzuda).

3 No puedo dejar de recomendar la guía de Panepanna sobre qué comer en Venecia.

3 Leonora Carrington, Toyen, Remedios Varo, Ovartaci, Cecilia Vicuña, Lillian Schwartz, Bridget Tichenor, Maruja Mallo, Sandra Vásquez de la Horra, Jessie Homer French, Sophie Taeuber-Arp, Lavinia Schulz, Sonia Delaunay, Josefa Tolrà, Maria Sibylla Merian.